lunes, 12 de marzo de 2012

Mi lista de útiles


El mundo cambia, la educación cambia, el mercado cambia, los útiles cambian. Hacía rato (años en realidad) que no pasaba por la sección escolar de los almacenes. ¡Cómo ha pasado el tiempo! Sí que han variado las cosas que hoy usan los colegiales. La mayoría son las mismas, pero evolucionadas, otros materiales, quizás más amigables con el ambiente, otras modelos en portada... No siempre iba ser Ana Sofía Henao.
Así que haciendo memoria, quise recordar aquellos útiles que hasta hace algunos años eran tan comunes y hoy son piezas dignas de museo:

El borrador lápiz escobilla.

Sí, aquél útil servía para borrar los errores de mecanografía que usualmente uno cometía en los ejercicios de asa ala asa ala asa alla.... ¡ah me equivoqué! Ese borrador era la tecla DEL manual de todas las máquinas de escribir. Eso sí, manchaba y dejaba el rastro de que por ahí pasó un ‘manasas’ que no dominaba la mecanografía.

Algunos usaban estos lápices para borrar la tinta del bolígrafo. Con mañita lograban quitar el error, pero si no era experto, terminaba agujereando la hoja.

Las reglas holográficas.
 
Aquellas reglas determinaban si los papás de uno eran alcahuetes y adinerados. El que la tenía, era un consentido. Un afortunado que podía tener esa regla de 30 cm cuyo chiste era que tenía dibujos en forma de holograma. Una pelota de circo que giraba al mover la regla, era el ‘matacho’ más común.

Los demás usábamos las reglas de madera que duraban y eran buenísimas para ‘cascarle’ a cualquiera.

Cuaderno 50 hojas.

Antes para las materias de Música, Inglés, Educación Física y similares pedían cuaderno de 50 hojas. Pero había uno especial. Hojas amarillas, rallado y ¡de 52 hojas! Era el viejo cuaderno norma. Extinto ya, por cierto.

Esos cuadernos uno nunca los llenaba  y terminaba usándolos para cualquier otra cosa. Incluso diría que muchos de esos, terminado el año escolar, iban a parar a la tienda o miscelánea o negocio a servir como cuaderno de cuentas de la mamá o la abuela.

Los Magicolor.

Hoy en día siguen ahí campantes, y tal vez reinantes los Magicolor. En la época en la que tenían que compartir morral con los cuadernos de 50 hojas y los lápices escobilla, eran un lujo. Esos colores sí eran los que definían las clases sociales.

Quienes los tenían generalmente eran las niñas lindas y consentidas. Eso sí jamás prestaban uno. ¡Eran órdenes de la casa! Los podían llevar al salón, restregárselos a los demás pero no podían prestarlos. Y si se les perdían, entonces iban llorando con la profesora y hacían revisar todos los morrales, hasta que aparecieran. Y como eran colores Magicolor, por arte de magia... aparecían.

 Cuadernos jean book.

Así como los bluyines antes eran solo azules (-Sí, hay gente que dice bluyín negro, bluyín verde, así no lo crea), los cuadernos jean book eran solo azules y mono-formato. Lo que los hacía especiales era que estaban dirigidos a los grandecitos y además eran argollados (aún lo son), pero el que tuviera un jean book era un duro, un cuaderno de grandes que lo hacía sentir a uno grande. Aunque yo solo veía como los demás se sentían grandes, yo no tuve jean book. Ni siquiera cuando ya fui grandecito.

Cuadernos ferrocarril.

Todavía existen, pero ya no son populares. El colegio que lo pide es como el que quiere alcaparras en el ajiaco. Ahora los ofrecen como los cuadernos más adecuado para que el niño dé sus primeros apuntes en escritura, algo así como una ayuda ideal para el desarrollo sicomotor... (foto de la derecha) ¡Bah! Antes eran para hacer planas y ya. Era más el cuaderno de castigo que el del desarrollo sicomotor.


 
Lápiz de mina roja.

Su función era una sola: Títulos y puntos finales. Bueno, a veces, las comas también. Hoy cambiaron de usuarios. Ya no se ven en los colegios. Ahora si uno quiere ver en uso un lápiz de mina roja debe ir a una carpintería o un taller donde los puede encontrar. Son como los orangutanes, se salvaron de la extinción pero ahora están en un espacio remoto.




Maletín looney toons.

También cambió de grupo objetivo. Ahora está dirigido a los universitarios. Antes eran los maletines de cuero grandes y de doble correa, para llevar en la espalda y no en el hombro, para cargar los ladrillos de libros y cuadernos que había que llevar. Nunca lo usé, pero era popular, sobretodo porque solía ser heredado. Así que en familias extensas, por ahí debe estar todavía. Quizás esté guardando discos de Fruko, Celina y Reutilio, o el viejo, pero todavía servible rebobinador de cintas en forma de Ferrari.


La regla de letras.

Esa cosa intentó ser útil, pero era más tendiente a ser inútil. Uno podía dibujar las letras, aunque al terminar la cartelera, el texto quedaba pareciéndose a un grabado extraterrestre. Igual, siempre estuvo ahí, como si fuera guardada en el botiquín, ante cualquier imprevisto. Los nenes y  las nenas de hoy se reirían de ese artefacto y más cuando no trae ni batería ni cargador.






Forros plásticos.

No sé de dónde venía esa tradición. Pero todos los cuadernos se forraban. Así que los ositos cariñositos,los peluches, los transformers, el 5-0 de Colombia vs Argentina, los fido dido, los Garfields, los  Snoopy, etc, etc, etc... quedaban bajo una capa verde, azul o roja. Y si no estaba forrado, entonces la profesora mandaba una nota en el observador para que el acudiente la firmara por no estar forrado el cuaderno.

Hoy como los cuadernos ya ni siquiera son del tamaño regular, creo que eso de los forros quedó sepultado, hasta que alguien se invente los forros al nuevo tamaño de los cuadernos.

¿Y las temperas y las acuarelas? ¿y los tajalápiz o sacapuntas? ¿Y los plumones? ¿El pega stic? ¿El liquid paper? ¿las tijeras punta roma? ¿el borrador de nata? Bueno, eso no ha evolucionado. Lo siguen usando. Tal vez la presentación cambió, hay más marcas, pero siguen vigentes.

Hoy los pequeños impúberes ni siquiera cargan textos escolares. Ya la mayoría de colegios los suministra. Es más, algunos tienen espacio para el Ipad  en su morral. La lista de útiles ha cambiado, pero no por cuestión del pasar de los años, también del mercadeo. (Esta nota de El Espectador habla del tema)

Entre tanto,  ahí en un cajón bodeguero de mi escritorio siguen guardados unos retazos de útiles que sobrevivieron a mi vida escolar. Uno que otro color, una regla, una cartuchera... Cosas que se iban a la basura, y que ahora serán parte de un museo dentro de ese mismo cajón de escritorio.

Twitter: @alejodiceque

miércoles, 29 de febrero de 2012

Destrozando a Arjona

Ha vendido millones de discos, ha recibido unos cuantos premios -incluidos Grammy- y es ampliamente conocido en el mundo hispano; todo un suceso en la escena musical. Es Ricardo Arjona. Quizás un atrevido, alguien que revela en público sus pensamientos, alguien que dice lo que muchos no dirían, alguien que hace vindicar a los albañiles, camioneros, mecánicos, latoneros con sus composiciones (o descomposiciones, para un vasto público)

Arjona tiene detractores a chorros. A muchas les llega (ojo, frase muy estilo Arjona) pero a unos cuantos miles demás, incluyéndome, no.

Sin recurrir a la poesía, ni intentar clasificar sus letras dentro de algún género literario, elegí algunas de sus canciones para ver por qué genera tanto rechazo, sobre todo en los hombres y qué es lo que hace que a las mujeres, desde jovencitas, les atraiga.

Y ¡Oh sorpresa! ¡Oh por Dios! Oh my Lord! Oh my God! Oh my gosh!... Las frasecitas que Arjona convirtió en canciones son como para abrir los ojos... pero tapándose los oídos. Seguro que si estas canciones aparecen a nombre de la Tigresa del Oriente, de los Rayos de Sinaloa, la banda Llano adentro... uno las calificaría como ‘típicas’, algo así como ‘qué más se podía esperar’... Pero son de Ri-car-do Ar-jo-na (‘típico... qué más se podía esperar’ –decimos los hombres) el romántico aquél que se atreven a elevar a poeta.

Dentro del cancionero de Arjona, encontramos este coctel hormonal fruto de su particular inspiración:
De la canción ‘7 metros’, estas frasecitas:

“Derrapé por tu ombligo,
fui a parar hasta el fondo,
y salí con la ayuda de un frágil vello,
mientras buscaba una manera de burlar tu cinturón
con pura imaginación.”

¡Plop!... Me atrevo a insinuar que estaba viendo el canal Venus, cuando escribió eso.

Un pedazo de la canción ‘Aborto’, donde además, mostraba las ganas de andar en pijamada entre mujeres:


“En el proceso mensual, más tardío de su historia
fue a una amiga del colegio a la que le compartió su memoria;
le contó que dos meses atrás con aquel muchacho fugaz
hicieron tremendo pastel en aquel viejo hotel”

Tremendo el pastel que Arjona escupió en esta canción... “En el proceso mensual más tardío de su historia”... Cantándole a un retraso, y desde luego, genera otro retraso, de carácter espacio-temporal, en aquél que como yo se pone a pararle bolas a lo que dice.

Ahora veamos un aparte de ‘Las suegras’


“Y tú venderás al mejor precio tu virtud,
enterrarás el amor en ataúd,
y a tu conciencia no le quedará salud.
Y tú, serás de ese hombre un artefacto muy usual,
el prototipo de un objeto muy sensual
para hacerle el amor por las noches muy puntual.”

La canción podría perfectamente llamarse Apocalipsis o Armagedón, finalmente uno termina temblando al ver ese mensaje.


Fijaciones y otras cositas

Hombre que no tenga fijaciones por las zonas erógenas de las mujeres, no es hombre, punto. Es la naturaleza y parte del instinto animal que cargamos. Con este tema se han escrito miles de textos, incluso algunos ya de carácter universal. Tenemos la literatura oriental que nos habla del mantra, del yoni y el linga, el kamasutra, e incluso hasta el erótico Cantar de los Cantares, de la mismísima Biblia. Y ahora, el ‘poeta’ guatemalteco, es quien expresa su fijación por las zonas erógenas femeninas de una manera muy singular.

Extracto de la letra de ‘Mi primera vez’:

“Despacio voy por tu cintura
Despacio y me detiene una duda
Si es que realmente merezco
robarme a la niña
y regalarte a la mujer
e inscribirme en tu ayer”

Al leer “inscribirme en tu ayer” es como imaginarse una lápida de mármol donde yacen estas palabras. Q.E.P.D.

Más adelante les mostraré la canción más auténtica, más atrevida, quizás la más horrible, pero la más ‘zafada’ de todas sus composiciones. Es la composición que lo descompone a uno...

Veamos ahora un aparte de la canción ‘Historia de taxi’:

“Me dijo "dobla en la esquina, iremos hasta mi casa.
Después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa."
Para que describir lo que hicimos en la alfombra.
Si basta con resumir que le bese hasta la sombra,
y un poco más...”

“Y un poco más”... esto en palabras de un labriego, de un albañil, de un conductor sería un insulto al insulto. Nadie duraría que sólo un viejo verde y asqueroso soltaría de su jeta una frase así. Pero no, el que lo hizo fue Arjona... ¡Plop!

Y a propósito de albañil, qué tal esta perla, de la canción ‘Embarazada’:


“Me gusta ver tu abdomen de perfil
que viene a recordarme
que de una nueva vida seré yo el albañil...”

Con el palustre por delante, una camisa llena de manchas de pintura y un bigote con rastros de cemento, usando un palillo –mondadientes- para limpiarse la jeta, es como imagino el video de esta canción.

Letras sicodélicas

El resto de la humanidad necesitaría de un yagé bien cargado o un ‘porro’ vencido y mal preparado capaz de hacerlo salir de este mundo y entrar en la dimensión inspiradora que logró Arjona.

Hay que ver la capacidad que tiene el compositor de escribirle a cuanta cosa se le atraviesa en el camino, o en la cabeza –cuando no está pensando las cérvix-.


Y sin abandonar el viaje del yagé de inspiración, aquí tenemos otra muestra, esta es parte de la canción ‘Casa de locos’:


“Tu perro no me deja en paz ni un rato
en plena reunión familiar le hace el amor a mi zapato
Y los arañazos en mi espalda
son por culpa de tu maldito gato”

“Tu perro le hace el amor a mi zapato”... Yo comienzo a sentir lástima. A Arjona le pasan todos los chascos. Lo destruyen, lo deprimen... La ley de Murphy le cayó sólo a él, pero con todo el peso de la ley... ¡Pobre!

Y si falla la inspiración, supongo que lo que uno hace es encender el televisor, un ejemplo de ‘Frente al televisor’:

“sal tomando Coca Cola, mascando un chicle
o moviendo el trasero en un anuncio de jeans
montada en un caballo de los de Marlboro
o echándote esa pomada que te abre los poros
y cura el acné, pero sal por favor
que hace ya tanto tiempo que no se te ve.”

Y para confirmar su falta de inspiración, veamos la canción ‘Receta’:

“Deme un Tylenol pa'l mal de cuerpo y un Diasepán para olvidar
un galón de suero está perfecto y un Lexotán para volar.
Deme un Valium mil pa'estar bien muerto y que no me dé por recordar
un Tagamet para lo incierto y un Prozac pa' exorcisar.
Ese fantasma tuyo que es una hepatitis C, que no lo cura ni un trasplante
deme un Dormicum para privarme y un Vivarín pa' despertar.”

Esta oda al laboratorio, sin duda no tuvo como fuente de inspiración a ‘El yerberito’. ¡Menos mal! ¡No queremos que destruya nada más!

Y la siguiente canción se podría clasificar como archivo X. De origen paranormal, porque no hay explicación humana que aclare qué quiso decir en ‘Quesos, cosas, casas’


“El que invento la propiedad privada no era más que un vendedor
y al mono que soñaba, lo convirtió en consumidor
de quesos cosas casas
de peros paras porqués
de oro y bisutería
de ropa y lavandería
de mierda y peptobismol”

Sin ser sicólogo, sí se nota que Arjona ya estaba tocando fondo. Es más, el hombre tiene una canción que tituló ‘Tocando fondo’:

“este es el himno nacional
y por bandera tengo tu tanga café
confieso que la paso mal
y no sé cómo puedo mantenerme en pie”

¡Qué mejor remate que este! “Por bandera tengo tu tanga café”... Y no solo debe ser su bandera, además debe ser su escudo y tesoro más preciado. Quizás él toma esa tanga con sus manos, la acerca a su cara, la huele, suspira y saca todas estas letras de otra dimensión (o de caca, dirán algunos en una más acertada definición)

Tampón literario

Y como dije al inicio, aquí está la letra completa de una canción que habrá que preguntarle (si somos así de masoquistas) de dónde fue que la sacó. En qué estaba pensado (Es obvio en qué estaba pensando) pero que hasta la fecha es la dedicatoria más original que he visto.

Cuando me encontré esta canción, no creí que la menstruación fuera musa de inspiración; no pensé que un hombre pensara en la menstruación; no logro comprender la dimensión a la que hay que llegar para escribirle unas letras a la menstruación y que, sobretodo, pretenden ser poema y quieren llegar al corazón.

Busquen tampones, toallas, esponjas, trapeadores, algodones y todo lo que sea capaz de absorber estos chorros de sangre, que sirvieron para que Arjona creara ‘De vez en mes’:


De vez en mes

De vez en mes te haces artista,
Dejando un cuadro impresionista,
Debajo del edredón.

De vez en mes con tu acuarela,
Pintas jirones de ciruelas,
Que van a dar hasta el colchón.

De vez en mes un detergente,
Se roba el arte intermitente
De tu vientre y su creación.

Si es natural cuando eres dama,
Que pintes rosas en la cama,
Una vez de vez en mes.

De vez en mes,
Una cigüeña se suicida,
Y ahí estás tú tan deprimida,
Buscándole una explicación.

De vez en mes,
El cielo te roba el milagro,
El tiempo te hace un calendario,
De una vez, de vez en mes.

De vez en mes,
Tú me propones huelga de hambre,
Yo algo de imaginación.

De vez en mes la luna nueva,
Viene a quitar lo que renueva,
Y a colocar otra ilusión.

De vez en mes soy invisible,
Para intentar en lo posible,
No promover tu mal humor.

De vez en mes no hay quien te aguante,
Y es un pecado estar distante,
Y otro peor quedarme ahí.

Y aunque hay receso obligatorio,
Y el cielo se hace un purgatorio,
Te amo más, de vez en mes.

De vez en mes,
Una cigüeña se suicida,
Y ahí estás tú tan deprimida,
Buscándole una explicación.

De vez en mes,
El cielo te roba el milagro,
El tiempo te hace un calendario,
De una vez, de vez en mes.

De vez en mes,
Tú me propones huelga de hambre,
Yo algo de imaginación.

De vez en mes,
Tu vientre ensaya para cuna,
Tu humor depende de la luna,
Y yo te quiero un poco más.

De vez en mes,
A ti te da por tomar siestas,
A tus hormonas por las fiestas,
Y el culpable siempre yo.

De vez en mes,
No hay más reloj que el de tu cuerpo,
No hay más luz que la que das,
De vez en mes.


Twitter: @alejodiceque

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Las colombianadas de 2011

No es precisamente por lo que uno dice "Ay qué orgulloso me siento de haber nacido en mi pueblo...", pero sí son las cosas que se encargan de recordarnos de que llevamos la estirpe colombiana hasta los huesos.

Algunos de los hechos recogidos acá son anecdóticos, graciosos y otros polémicos y con alto grado de injusticia y a esta altura del año sirven para hacernos pensar en que ellos –los que protagonizan las colombianadas- son una muestra casi genética de nosotros mismos.

Este es el resumen de los diez acontecimientos que fueron más que noticia. Hechos que difícilmente ocurrirían en cualquier otro lugar, las colombianadas de 2011:

1.      Recibimiento Mundial. 

Colombia organizó la Copa Mundial sub-20 de la Fifa, el evento de fútbol más importante de 2011 para esta Organización. Lo cuál debía llenarnos de orgullo. Los colombianos siendo anfitriones de magnánimo evento... Pero... ¡Somos Colombia! Algo se tenía que salir de lo planeado, algo tenía que recordarnos que Colombia no hay sino una y es esta:

El recibimiento de la selección de Inglaterra en el Aeropuerto de Medellín. A muchos les pareció ordinario, les dio pena, fue tercermundista... Simplemente les debió recordar que también son de esta tierra.

2.       El perro del Campín

Eran los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Juagaban Santa Fe contra Botafogo. El equipo bogotano ganaba fácil y cómodo, por eso algo había que hacer para que se notara que ¡Esto es Colombia! Ya que hasta ese momento todo se veía muy europeo, un marco nada identificable con nuestra tierra y por eso en el cielo, al parecer, escucharon las señales de ayuda que se pedían desde el Campín... Por obra y gracia del creador a la cancha saltó la figura de la noche...



Este video es tomado de la señal de Fox Sports que transmite para Sur y Centroamérica y nuestros amigos brasileños, que son amantes de la red, se encargaron de hacer popular este momento único: Un perro al que nadie fue capaz de agarrar. Al final lo que no se ve en el video es que el perro se fue solito hacia las gradas y allá fueron los hinchas los que lo retuvieron hasta que alguno de los encargados del estadio se lo llevó. ¡Qué sería de Colombia sin los perros callejeros!

3.       Doña Gloria

La señora Doña Gloria pudo llegar a ser más conocida que la misma Policarpa Salavarrieta. No necesitó ser heroína de la patria, ni beata, ni milagrosa, ni tener ninguna facultad que la llevase hasta el Olimpo colombiano. Ella solo necesitó subirse a un aparato tecnológico que las gentes de Colombia suelen desconocer. La famosa Doña Gloria quiso dar un paseo en el Metrocable de Medellín y terminó viviendo una pesadilla que ha divertido a millones en el mundo. Lo mejor: ¡Ella es pura sangre colombiana! Su frase antológica: "Me lo tenés que mamar en reversa".



Después de la montada en la cabina del terror, a Doña Gloria hasta la contrataron en una emisora de la ciudad, le han hecho canciones y videojuegos e incluso propuestas para que se monte en otras cosas como aviones, monorrieles, bunging jumping...

4.       Juan Manuel Corzo, el ‘pobre’ congresista.

El senador Juan Manuel Corzo, en 2011, además ostenta el cargo de Presidente del Senado. Lo cual debería darle más responsabilidad como hombre de carácter público y que se supone lo hace digno de representar a la sociedad colombiana. Corzo es uno de aquellos políticos que muchos quisieran extinguir por tan ‘notables’ ideas que ha dejado entrever. La más mencionada y campeona, que es una total colombianada fue la declaración que hizo no sólo quejándose sino proponiendo que los congresistas no deberían sacar de su bolsillo para ‘tanquear’ sus vehículos. Un salario de $16 millones no es suficiente para que Corzo pueda mover su carro.


Después de su propuesta, los ciudadanos decidieron armar una ‘Corzotón’ y con billetes de 190 mil pesos (Más adelante explicaré lo significativo de esta cifra) hicieron colecta simbólica para ‘ayudarle’ al Senador a poder tener con qué tanquear sus vehículos. Colombia, tú lo elegiste, ¡Colombia, ahí tienes tu colombianada!

5.       Pachito, ‘el electrocutador’.

Francisco Santos, ex vicepresidente de la república se hizo bastante famoso entre la población universitaria de Colombia. Obvio, no por admiración, sino todo lo contrario, por repulsión. Un video blog que grabó después de una masiva protesta estudiantil fue la sustancia del caldo que cocinó. En este video, Santos dijo que la ciudad no tenía que soportar ni marchas, ni bloqueos, ni protestas, que la fuerza pública tenía todo el derecho de actuar en defensa de la Nación. Si estuviera en sus manos, él usaría choques eléctricos para disolver cualquier protesta. Muy lindo el pensamiento ultraderechista de un ex vicepresidente de la República.


Ahora, gracias a la tecnología usted puede encarnar a Pachito Santos y electrocutar a los estudiantes de la U. Nacional, en un videojuego de Internet. ¡Que viva Colombia!

6.       Bolillo Gómez, genio y figura

El ex director técnico de la selección Colombia protagonizó un escándalo que no daba para tanto, pero como es colombiano, este pueblo tenía que devorárselo por completo. Tuvo un incidente que debió ser siempre cosa de las autoridades y no del pueblo tras haber golpeado una mujer.  Por culpa de este hecho, perdió su trabajo en la selección, en el comité técnico del Mundial y es objeto de humillaciones en las redes sociales. Pero como esta clase de hechos no son para destacar, entonces quiero destacar esta frase, digna del mal hablado colombiano – somos millones, no solo él- dicha en plena Copa América. Gómez al ser preguntado por si se iría de la selección ante una mala presentación del seleccionado en el torneo, dijo bien clarito "Voy a echar reversa PARA ATRÁS"...


El pleonasmo del ‘Bolillo’ se complementó después con el técnico que lo sucedió, Leonel Álvarez, quien salió con perlas como “Jason Martínez, Falcado García y Dayron Moreno” los nuevos nombres de los jugadores de la selección, de acuerdo al modo de hablar de Álvarez.

7.       Juan Carlos Martínez, el todopoderoso.

El ex Senador que paga actualmente una condena por tener nexos con los paramilitares es digno representante de este pueblo. Es una verdadera ‘joya’. Y sus delitos no son lo destacable entre las colombianadas. Lo que le hace merecer de un altar es la forma cómo manipula lo que sea para salirse con la suya. En este link, está la nota resumen de la fiesta que tuvo en la Picota para su cumpleaños. Luego cuando fue trasladado de cárcel, empezó a pedir permisos para todo. ¡Y se los dieron! ¡Esta es Colombia! ¡Un preso puede pedir permiso para salir de la cárcel y se lo otorgan! Hacia el mes de octubre, en plenas campañas electorales, el hombre pidió permiso en su centro de reclusión en Barranquilla para, supuestamente ir a su casa en el Valle del Cauca. Pero de acuerdo con los medios, que le hicieron una  persecución como si fuera Messi o  Shakira, se conoció que durante todo un fin de semana, se reuniría con sus candidatos apadrinados para hacer política.



Tras los permisos que inexplicablemente la justicia colombiana le otorgó a Martínez, los resultados en las elecciones fueron evidentes. En este link se explica la influencia de Martínez en el país. ¡Colombia, tú los eliges, tú te los mereces!

8.       Miss Colombia ‘flashing’.

Hace ya más de una década que Colombia no figura en Miss Universo. Entonces, Catalina Robayo, Miss Colombia, se las ingenió para figurar a como diera lugar. Su nombre tenía que pronunciarse en cada rincón de Sao Paulo, sede del concurso. Si no iba a ser a punta de belleza que se llevara las miradas, tenía que ser apunta de morbo y por eso, la colombiana hizo su colombianada, se quitó la ropa interior –los cucos, a lo colombiano- para levantar fama... y uno que otro contratico.



La verdad a nadie le importó si a Catalina Robayo la coronaron o no, con el ‘flashing’ en los eventos del concurso fue más que suficiente.

9.       Con 187 mil pesos, no se es pobre.

El Departamento de Planeación Nacional implementó un nuevo sistema de medición de pobreza en el país y la conclusión fue que una persona que recibe más de 187 mil pesos mensuales, no es pobre. Y si en un hogar, cuatro personas aportan en conjunto más de 748 mil pesos mensuales, no se le considera dentro de la línea de pobreza.
                  

Ya los colombianos son pobres de espíritu, de nacionalismo, de valores, de cualquier otra cosa, menos de dinero... según el Gobierno. (La cifra de 190 mil usada en los billetes simbólicos para la ‘Corzotón’ fue una cifra redondeada que también hacía referencia a este tema de la medición de pobreza implementada)

10.   ‘Lechuza’ Moreno.

Luis Moreno no es colombiano pero lo que hizo dio de qué hablar por bastantes semanas en este querido pueblo. Él fue jugador del Pereira y en un partido en Barranquilla se hizo famoso por su habilidad para deshacerse de una lechuza –muy comunes en el estadio Metropolitano- que estaba en la cancha.



La pobre lechuza fue llevada de urgencias, hospitalizada y atendida con el ‘debido cubrimiento mediático’ que los colombianos se merecían (Lástima que no estaba el patrullero del aire en Barranquilla). La lechuza murió y Luis Moreno tuvo que pagar los gastos médicos, más una multa impuesta por la municipalidad y, además, ir al zoológico para darle ejemplo a sus hijos... Semanas después, el mismo Moreno usaría la patada 'matalechuza' contra el juvenil jugador Castillo, del Cali, cuando estaba en el suelo y la jugada ya había sido detenida. Gracias a las retrógradas habilidades para jugar al fútbol, al panameño se le conoce ahora como ‘Matalechuza’ Moreno.

Menciones especiales.
Nunca faltarán las menciones especiales. Y en las colombianadas de 2011 también hay menciones para destacar otros hechos como el día en el que un ataúd con su huésped respectivo fue entrado al estadio de Cúcuta, antes de llevarlo a la funeraria.

Y siguiendo con el deporte, no hay que dejar de mencionar a la Comisión Disciplinaria de la Dimayor, encargada de resolver asuntos extra deportivos del fútbol profesional. La sabia comisión desapareció de las estadísticas el partido Quindío – Nacional. Y el juego Boyacá Chicó – Junior terminó con un punto, apenas, cuando los reglamentos del fútbol entregan tres por partido ganado o dos (uno a cada equipo) cuando termina empatado.

Y finalmente a la lindísima Carolina Cruz. No se sabe cuál fue la colombianada, si el error que cometió intentando dar una opinión en inglés o el maremágnum de acciones que ha hecho para intentar borrar de Internet todo rastro que revele sus declaraciones ‘in English’. Sea cual sea, merece la mención entre las ‘colombianadas’ que deja el 2011.





                        


¿Es hermoso vivir entre colombianos o no? Otros países tendrán a Wendy Sulka o a la Tigresa cantando en ‘inglés’, pero nosotros nos esforzamos por sacar los propios. ¿Será que en el primer mundo si existirán las Suizadas o las Noruegadas? Esta sopa llamada Colombia tiene lo ‘suyo’, lo que hace única y le recuerde a muchos de dónde es que vienen.

Twitter: @alejodiceque

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Homenaje al fracaso


Es muy fácil encontrar perfiles de éxito. Casos ejemplares que llevan a los hombres a figurar en la historia, pero ¿qué hay del perfil del fracaso? Por qué el perfil del fracasado es menospreciado si se supone que del error es que se aprende, de la experiencia queda la lección. El perfil del fracasado es tan importante como lo es el de los excepcionales que hacen historia.

¿Es un fracasado? Pregúntese si antes no lo había hecho. Pero hágase esa pregunta usted mismo, no le pida ayuda al de al lado porque nadie le va a decir en la cara que sí.

Haga memoria y busque a lo largo de su vida cuando tuvo éxito y todas las veces que fracasó... ¿Tuvo éxito alguna vez? Aparte de ser el espermatozoide que coronó el óvulo, qué otra cosa ha ganado en su existencia... ¿sí lo recuerda?

El fracasado no suele ganar nada. Pero ojo, no por eso todos son fracasados. Hay que entender que el fracasado es quien soñó con algo, quizás lo intentó y jamás lo consiguió. Hay otros que no sueñan con nada, no tienen intenciones de intentar nada y consigan o no algo al final, les da igual. Estos no son fracasados, son privilegiados, porque no se pasan sus vidas en competencia de nada, son felices con la despreocupación total.

Para estas personas el ciclo de vida es simple: Nacer, crecer, envejecer, morir y quizás su única preocupación será el bienestar de sus descendientes por cierto tiempo. Y si no es así, miren la vida de sus abuelos, ellos qué universidad, qué cargo gerencial, qué viaje ni qué nada. Del campo a una casa en la ciudad (ELLOS SÍ LOGRARON TENER CASA PROPIA) y a criar hijos y esperar visitas de nietos a la fecha.

En cambio el que fracasa, siempre tiene una bendita meta en la cabeza que lo enferma y no lo deja tranquilo. El que fracasa desde que nace tiene que andar pensando que la vida es una competencia y hasta que no gane, no se va a sentir feliz. Lo triste del fracasado es que ese triunfo puede ser una gotita de agua en un desierto. Algo tan efímero que ni sabrá como disfrutarlo.

Los motivadores usan la siguiente frase de Thomas Alva Edison como ejemplo: “Yo no fracasé, sólo encontré 10 mil maneras en las que no funcionaría”. Apliquemos esa frasecita a la vida de un fracasado. Pensemos cuántas veces ha ido por la aprobación de un crédito y siempre sale negado. Cuántas veces has consignado los miles que cuesta la solicitud de la visa americana y hasta ahora nada de nada. Cuántos intentos fallidos de tener carro, de conseguir empleo en X compañía, de casarse, de bajar de peso, de ser el titular en el equipo, de ser independiente, de conseguir residencia en otro país, de evitar colgarse con las tarjetas, de que le aprueben la tesis... Si quiere hágale caso a Edison, él en el intento diez mil uno logró encender la bombilla.

Con chip incorporado

Hay una generación a la que le pica sobremanera el tema del fracaso. Digamos que es la que ronda entre los 26 y 36 años actualmente, es decir, aquellos que nacieron entre 1975 y 1985. Algo ocurrió genéticamente con este grupo humano que es el que más síntomas de lucha anti-fracaso presenta.

El desespero por no lograr las cosas se les siente a toda hora, transpiran ansiedad por miedo a fracasar. Y el miedo, es a cualquier nivel, no solo el económico.

El desasosiego al fantasma del fracaso ante cualquier acción es eminente, desde saber cambiar una llanta, hasta quitarle la pareja a alguien es para ellos todo competencia, retos que los llevan a experimentar toda clase de estrategias. Es fundamental tener en la cabeza el no fracasar. Sin embargo para la inmensa mayoría, al final el resultado es otro.

Iban por la visa americana y viajaron a Girardot. El objetivo era un cupo en Oxford y terminaron en la Pedagógica. Querían una Toyota de concesionario y acabaron con el Chevette que les heredó un tío. Soñaban en navidad con un Xbox y terminaron destapando un suéter de San Victorino. Se iban a casar con el alemán empresario y ahora solo son las tías solteras de la familia. Querían mínimo 350 en el Icfes (Ese era el puntaje de esta generación) y ahora tienen pérdidas de memoria si les preguntan sus resultados... y así hasta el infinito. Lo bueno es que tenían unas metas increíbles, eso hay que destacarlo.

Y como para incrementar el mal del gen del fracaso, a esta generación no se le pasa por la más remota neurona seguir el ejemplo de sus ancestros. Si sus abuelos fueron campesinos y con eso consiguieron la felicidad (el fin del hombre, de acuerdo a Aristóteles), a esta generación ni de riesgo asomarla a un cultivo de cebollas. Si los papás terminaron el bachillerato y se dedicaron a poner un negocio de cualquier cosa, a esta generación con pregrados y posgrados en sus haberes, ni de fundas llegar a proponerle el traspaso del negocio familiar.

Después de leer y hurgar en su memoria si alguna vez, aunque fuera izó bandera, o tuvo algún otro logro de consolación  o definitivamente pasó en blanco siempre. ¿Se considera fracasado? Que no le duela el fracaso, mire que sirve de ejemplo para los demás no vayan por el mismo camino, incluso sirve de inspiración para escribir sobre su experiencia. Usted no hace dinero, pero con su caso, algún autor y conferencista sí lo hará. Entre tanto, yo solo quise hacerle un pequeño reconocimiento y dejar de restregarle lo que otros han hecho. Hoy el pedestal, el pedestal del fracaso se lo dedico a usted.

Twitter: @alejodiceque

lunes, 31 de octubre de 2011

Nostalgia por Quipitos


¿Qué pasó con Quipitos? Sí, el famoso Quipitos de otras décadas parece estar en extinción, debe tener menos ejemplares que los Pandas. Qué triste fue ese momento en el que después de tantos años fui al supermercado y luego de haber recorrido, no una, ni dos, sino varias veces el estante de dulces para finalmente tener que tragarme la amarga noticia de que ese dulce ya no aparecía a la venta.


Y no es que estuviera agotado, simplemente no estaba. No había ningún lugar vacío ni asignado para los Quipitos. De hecho no se veía que ninguna de las golosinas que había a lo largo de la estantería se estuviese agotando. Toda esa sección estaba perfectamente surtida. Eso confirmaba la mala noticia y borraba las esperanzas de que pudieran estar agotados.


La historia del Quipitos


Quipitos tiene tantos años como yo. Es más, vino al mundo unos meses antes que yo. El paquetico de polvo dulce se empezó a vender en 1981. Desde entonces conquistó a toda una generación de bogotanos y con el pasar de los años, a los colombianos. Así como el Capitán Crunch es el amigo de los niños gringos o el huevo kínder es el infaltable en la lonchera de millones de ‘monitos’, el Quipitos fue ese placer que ningún niño rechazó desde que llegó a las tiendas.


A pesar de ser polvo y de color blanco, no era adictivo y mucho menos cocaína, como lo presentan en algunas direcciones de internet (En Ecuador a la cocaína también la conocen como Quipitos) Al contrario, se trata de una simple golosina, una pequeña cantidad de polvo de leche dulce. 


Nunca conocí un solo ser vivo que rechazara el Quipitos. Hasta a mi perro lo premié de vez en cuando con montoncitos de polvo. De verdad nadie lo rechazaba. Lo cierto es que la nostalgia de no encontrarlo no solo es mía; de diferentes sitios, foros, blogs y demás, los comentarios tienden a ser los mismos: Recordar el Quipitos que como varias especies, parece extinguirse.


La inolvidable caja de 5 sobres o paqueticos de color amarillo con bordes multicolor ya no se vio más, incluso ni siquiera se salvó el comercial, el clásico, el original. Al buscar y buscar y hurgar hasta lo más profundo de la red, solo aparecen trazas de comerciales de finales de los noventa o ya del siglo 21.


A nadie que haya probado Quipitos se le podrá olvidar el jingle: “Mmmm... Oyeeee... ¿Sabes a qué sabe Quipitos? Eso lo tienes que sentir... Puro sabor... Hermoso dulzor... ¡Que se deshace en la boca! ¡QUIPITOS!, ¡ME ENLOQUE, ME FASCINA!... Quipitos la sensación más loca. Es el sabor que soñaba tu boca...”


Ese fue el jingle original que nunca desapareció. Recibió unas pequeñas adaptaciones en su letra para adaptarlo a la versión ‘pop’ de Quipitos. Esa versión es la que se encuentra en Internet. Esa es la que queda para la memoria visual. El Quipitos ‘pop’, que nunca me convenció.


¿Fin?


En la sección de dulces hay chocolates de aquí y de allá (cada vez más de allá que de acá), dulces, gomitas y un sinnúmero de productos azucarados que no me atraen. Si el mayorista no llama a Quala (Compañía que produce Quipitos) y ordena una provisión de Quipitos, difícilmente el Quipitos sobrevivirá. Mayoristas, todavía existimos potenciales consumidores de Quipitos, no van a perder la inversión. ¡Llamen ahora!

Mientras tanto, si me acuerdo cuando esté de nuevo en el supermercado, de simple consuelo o por hacerle el respectivo duelo, probaré el nuevo dulce de leche que ha sacado Colombina, el ‘bip bip’. Claro, suena como si el usuario de Mac se viera obligado a usar Windows, o como si al jugador de PlayStation le pusieran al frente un Xbox... No es cuestión de marca, pero es la impronta que Quipitos generó en muchos y que ahora simplemente buscan recordar aquél sabor con el que soñaban nuestras bocas.

Twitter: @alejodiceque