sábado, 25 de enero de 2014

14 comercialazos cantables volumen único

Qué tal si hacemos un recorderis de los comerciales que se nos quedaron grabados en la memoria porque es muy fácil repetir lo que decía su contenido, que era cantado, como una especie de eso que los publicistas decidieron llamar 'jingle'.

Los 14 comerciales que seguramente son de los más cantados por los colombianos (lo siento por los latinoamericanos que leen también este blog) desde que salió la tv. Bueno en realidad lleva más de 50 años pero solo desde los 80, que tuvo auge la publicidad en televisión es que se notó el esfuerzo por hacer que estos productos llegaran a la memoria del consumidor.

Y ojo, no solo fueron diseñados para televisión, de hecho como son 'canciones', en radio también impactaron y sonaron mucho. Por eso esta lista se basa en los que cantamos, porque ahí en el mundo de los 'tops' aparecen listados de los más recordados o los mejores, o los peores... en fin, esta lista no es visual, es para cantar.


 Aquí está la recopilación de los 14 comercialazos cantables volumen único... para siempre.

1. Magicolor, ¡color, color!, doble punta, doble color.


2. Siempre Coca-Cola




3. Navidad Águila Roja.


4. Águila Roja, un granito de café


5. Quipitos, qué sensación más loca




 6. La fina, la margarina (Que se canta combinando todas las vocales... la Fana la margarana...)


7. BBVA, Adelante 


8. GenfarGrip, hecho solo para radio





9. Doria, una semana completa


10. Postobon, con Manolo Cardona


11. Gudiz... (Para los más retros)



12. Detergente Top (Un himno)



13. Parmalat.



14. Colgate. Doctor Muelitas


BONUS TRACK (Como todos los 14 comercialazos cantables, este debía tener un extra) Hora de Acostarse.




Y se quedaron unos cuantos más por fuera, pero es que eran 14 nada más. Igual si recuerdan, están "recatadas tranquilitas con su Lipton Tea...", o "La gente quiere a la gente, la gente quiere a Conavi", o "De dónde son tus zapatos, son Jazz, son Jazz"... Entre los que se guardan en la memoria de cosas que quien sabe si sean importantes, pero ahí quedan guardadas, para siempre.

Twitter: @alejodiceque

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Novelero yo?

Quién no ha sido manchado por una telenovela en su vida. Si usted nació en el siglo XX no tiene escapatoria, no lo niegue, en algún momento algún culebrón pasó por sus ojos y en su cabeza algo le quedó. (¡Los del XXI no crean que se salvan!)

Yo fui uno de esos que mientras creció viendo Mazinger Z, Los Magníficos, Lobo del Aire, Tom y Jerry (Los de verdad, no los hijos de Uribe), Caballeros del Zodiaco, etcétera, accidentalmente sufrió lo que podemos llamar crianza subliminal.

Mientras muchos fuimos criados en una aparente vida normal, inconscientemente íbamos recibiendo señales telenoveleras influenciadas por mamás, tías, empleadas del servicio -los más pudientes-, abuelas y todas aquellas que tenían el poder de controlar el televisor en las mañanas y tardes.

Consecuencia de lo anterior, en mi cabeza quedaron varias imágenes y canciones que si llego a oírlas ahora, de inmediato salta en mi mente la cara de las protagonistas de la época, así yo jure y recontrajure que lo que veía era a Oliver Atom y Steve Giuga, que todas las monedas se me iban en las láminas de los álbumes de Supercampeones o las Tortugas Ninja, que jugaba con mis primos, amigos reales e imaginarios a ser Colt Seavers (Profesión Peligro) o Max Ray, Jake Rockwell y Ace McCloud (Los Centuriones para los desmemoriados)

Pero qué le vamos a hacer, las novelas entraron como mensaje subliminal, como parte alterna de una vida a la que aparentemente no le puse cuidado y por eso cuando me dicen que si me acuerdo de mis años de jardín infantil, también de inmediato regresan las memorias de las onces donde mi abuela y con 'Lola Calamidades' de fondo...




Y los viernes en las noches...



Y se supone que al medio día yo estaba estudiando, entonces por qué rayos me acuerdo de 'Topacio' y 'Cristal', traídas por don Jorge Barón Televisión...






¿Y qué pasaba cuando salía del colegio? Cancioncita que perdurará para siempre en mi cabeza...



Es que ni del bachillerato me escapé... Jorge Barón la puso a las tres de la tarde...


Y si hablamos de lo nacional, vuelvo e insisto, yo no la veía pero aquí se quedó...



Esta otra novela no sé cómo sigue rondando en mis memorias, si para la época ya existía Tv Cable, ¡con ESPN!



Acepto que sí hubo varias que vi, prácticamente de principio a fin. Un ritual diario, como 'Café', 'De pies a cabeza', 'Clase aparte, 'Las Juanas', 'Dios se lo pague', 'Yo soy Betty, la fea'... y gracias a que la tv por cable de ahora le da por poner canales dedicados única y exclusivamente a las novelas, cada vez que hago zapping, me tropiezo con novelas como 'Gallito Ramírez', 'La mujer del presiente', 'La guerra de las Rosas', 'El fiscal', sin hacer énfasis en la trilogía de Thalia con  'María Mercedes', 'Marimar' y'María la del barrio'... ¡Todas me son familiares!, entonces me pregunto si toda la vida he sido ¿Novelero yo?

Twitter: @alejodiceque

sábado, 24 de agosto de 2013

Narcolepsia gasolinera

¡Cuidado!, puede atacarlo en cualquier momento, a cualquier hora, no importa el lugar ni el antes ni el después, ni siquiera si anda prevenido tratando de evitarlo... Cuando menos lo imagine usted será víctima inminente, usted habrá caído en sus garras, o brazos si quiere ser tierno y llamarlo así, lo cierto es que apenas usted aborde un bus de transporte público, habrá entrado en sus dominios y de forma inminente se habrá dormido. ¡Cuidado! Usted será otra víctima de la narcolepsia gasolinera.

No hay remedio, cuando usted se sube a un bus, camión o colectivo está atrapado. Puede ser fuerte y resistir, pero en algún momento cederá y el sueño lo invadirá. ¿Le ha pasado verdad? Recuerda que no ha sido una o dos veces, sino una cantidad indeterminada de ocasiones... ¿Y alguna que otra embarazosa?

Llegar juicioso y a tiempo a la parada del bus suele ser normal (para los que no andan llegando tarde) y si es hora pico, entonces esperar con más y más gente que va llegando a tomar el mismo transporte. Puede que sea un día frío o caluroso, lluvioso o con mucho viento, igual todos miramos a lontananza queriendo que llegue el bus. Pasan uno, dos, tres minutos y finalmente lo que esperamos está ahí al frente. Lo que no todos saben es que en ese momento uno se vuelve una mosca atraída por la luz de neón que pronto nos va a achicharrar.

Se abren las puertas para abordar, si no es hora pico, seguramente habrá una silla vacía. Luego vienen dos momentos simultáneos: El bus se pone en marcha y uno se sienta. Es como el cambio de luces en el semáforo. Cuando uno termina de acomodarse, es la luz verde para que ataque la narcolepsia y uno, víctima inocente, sin llevar más de dos cuadras transportado empiece a sentir cómo los párpados se oxidan y ya no se retraigan, sino que se caen más y más. Todo lo que iba haciendo se interrumpe, si iba pensando, su pensamiento se nubla, si iba leyendo, las letras se le pierden, si iba oyendo música, de pronto pasa a tenerla en un lejano tercer plano...

Es como haber ingresado en una cámara de gas, como si adentro del chasis del bus no llegara aire sino un anestésico ¿Y qué tal cuando las ventanas son herméticas y no hay posibilidad de abrirlas? Tic toc, tic toc, tic...zzzzz ya el sueño ganó, ¡Menos mal uno había alcanzado a acomodarse!

El ataque tiene un objetivo

Lo curioso del poder narcoléptico que tienen los buses es que a muchos los pone en situaciones realmente incómodas. Los que se duermen lo agarran a uno como almohada. Y que levante la mano y se haga notar el que no ha sido almohada de algún extraño que ha sido noqueado por la narcolepsia gasolinera.

A otros, el poder invasivo les adormece hasta los músculos y el cuello se vuelve incapaz de sostenerles la cabeza, que se les descuelga y empieza a dar tumbos en el aire, bailando al ritmo que lleven las curvas de la calle. Estos son los personajes que tiempo después tocan sus cabezas y sienten uno que otro chichón sin saber dónde se lo ganaron. No recuerdan que en el bailoteo mientras dormían en el bus, sus cabezas acabaron golpeando o el espaldar de sus sillas o las del frente. Esos momentos son los que goza el enemigo que pulula en el aire de los buses.

Y tenemos el grupo de aquellos que se duermen y sueñan con el dentista y le muestran a todo el bus sus hocicos babeantes abiertos a todo lo que dé el maxilar.

¿Roncadores? No se ven mucho, pero existen. Solo que hay que saberlos encontrar, por ejemplo los que van por carretera, de pueblo a pueblo. Esos incluso son todo en uno, agarran de almohada al de al lado, babean con la jeta abierta y pegan su úvula al tubo respiratorio, para emitir los incómodos ronquidos (incómodos para el que está despierto)

Otros dejan más que sus siluetas dibujadas en las ventanas. Cuando caen noqueados, prácticamente ponen su adn sobre el vidrio.

Ah pero no podemos dejar olvidadas a las víctimas que no encuentran silla. ¡Sí!, la narcolepsia también golpea a los que van de pie, agarrados de la baranda. Esos pobres sufren durante su viaje, no importa si es de cinco, diez o más minutos. Una vez han sido invadidos por el sueño, tienen que batallar a muerte contra él.

Cuando empiezan a cabecear, se dan cuenta de que están perdiendo la pelea. Respiran profundo y fuerte, se sacuden, intentan volver en sí, pero el contraataque no tarda y llega más fuerte. Vuelven a cabecear y peor aún, sus rodillas se doblan. Ahí, justo en ese momento, son conscientes de la realidad, el sueño les ganó y ya controla hasta sus articulaciones. ¡Pobres! solo la baranda de la que van agarrados los salva de un oso mayor. Si no fuera por ese tubo, terminarían encima de alguien, dormidotes a placer, tal como el enemigo lo planeó.

La narcolepsia gasolinera es tan descarada que ataca así sea durante un trayecto de una estación o de un par de calles. Ataca cuando uno va hablando con por teléfono o, increíblemente, con alguien, ¡En persona!

No es un sueño plácido sino como una especie de cárcel para la consciencia que sigue despierta, sufriendo y gritando desde el fondo que despertemos para que no nos pasemos de nuestra parada, no nos descolguemos de la baranda o vayamos a caer en el hombro del vecino.

Lo triste es que no tiene cura y seguirá pasando y todos irán como mosca a la luz, directo al bus a que los noquee. Tome todas las precauciones que pueda, pero es inevitable no caer en sueño profundo. Ojalá usted no sea de las víctimas que incomodan a los otros, ojalá usted sea de los que disfruta de dormir en un bus, así que, si puede, en su próximo viaje urbano, que tenga dulces sueños y feliz viaje.

Twitter: @alejodiceque

domingo, 28 de julio de 2013

¿Visa? Puro cuento gringo...

La cita era a las 8:00 en punto, Greenwich y Miryam estaban alineados. Lo que pasara en el el meridiano simultáneamente pasaba con ella, había hecho una especie de conjuro celestial para estar alineada al rey del tiempo, la razón era una sola, ese día iba a poner su cara frente a un cónsul americano y lo que menos debía parecer, era que ella era colombiana, por eso la puntualidad era más que necesaria.

Pero Miryam tiene una ventaja sobre cualquier nacido en Macondolandia, es que ella tiene espíritu extranjero-gitano-britanico-euro-americano, aunque haya nacido en las entrañas de Zipaquirá.

Miryam un día cualquiera dijo que quería tener su visa americana, que era el colmo que ella, toda una diosa de los controles migratorios, no tuviera la visa de los Estados Unidos de Norteamérica, eso era peor que tener Ipod y no contar con cuenta de Itunes para llenarlo...

Al mismo tiempo, la familia Cipagauta; conformada por el papá, Don Hermes Cipagauta; la mamá, Gloria Tibocha y los dos retoños; Anyi Cipagauta, que ya estaba a punto de tener contraseña y Maicol Cipagauta, se reunían aquella mañana porque Don Hermes anunciaba algo trascendental: "Mija, niños, vamos a pedir la visa a Estados Unidos, que su tía Patricia dice que ahora sí está fácil sacarla y podemos ir a verla y mirar a ver si nos animamos a hacer patria por allá".

Patricia, hermana de Don Hermes, fue una aventurera que hace unos ocho años cazó a un gringo que de casualidad pasaba por Bogotá y desde entonces goza de la ciudadanía americana. Ella no viene seguido a Colombia y ahora está dispuesta a recibir a su hermano y a su cuñis por unos días para que calmen fiebre.

Del deseo a la práctica

Miryam apenas si miró el calendario, señaló una semana del mes de septiembre como posible fecha en la que quería empacar maletas de nuevo, pero no le puso mucha atención.

Los Cipagauta empezaron con juicio a seguir paso a paso el ritual de instrucciones para cumplir con el trámite. Ellos nunca habían viajado fuera de Colombia, ni siquiera conocen San Andrés.

Don Hermes dio instrucciones claras a su esposa: "La tarjeta de crédito no la toca, hay que dejar la cuenta quieta y meterle más platica o si no nos van a creer que tenemos solvencia".

Myriam entre tanto, disfrutaba del Whatsapp con todos sus amigos en el mundo, le escribían hasta de lugares donde no había Whatsapp... ¿Cómo? Ni idea, pero así sucedía... Cuestiones del conjuro ese que hizo...

Don Hermes logró que su compadre le consignara un par de millones a 60 días, con algo de intereses, todo era para engordar su cuenta, además se consiguió una 'palanca' en una notaría para que le certificara otros papeles y hasta una finca a nombre suyo.

A Myriam le llegó un mensaje de Whatsapp... "¿Cuándo vas a viajar a Estados Unidos?"  -¡Marichis! Se me olvidó pedir la cita, voy a entrar a Internet a pedirla-

Los Cipagauta pidieron cita como grupo familiar, aconsejados por un asesor de la agencia 'Emigra, vete y lárgate', especializada en migraciones hacia Estados Unidos y Canadá. Don Hermes fue uno de los cientos que asistió a su charla de cada sábado en un salón de hotel, donde sin duda, la pomposidad de la reunión lo convenció de que no eran unos charlatanes.

Myriam prendió el computador buscando la página de la embajada, pero se encontró una amiga del Reino Unido en Skype... Ese día, la amiguis aplazó el trámite.

La habilidad de Don Hermes era increíble, pagó el Icetex de su hija con un préstamo que pidió en su trabajo, así no le iba a aparecer tamaña deuda en los extractos y para cuando se presentara en la embajada, el préstamo de su trabajo no alcanzaba a salir reportado... Todo un zorro de las finanzas.

Qué clase de inmigrante eres

Pasados varios días, Myriam por fin tuvo escarmiento y se dedicó a pedir su cita en la embajada. Leyó los requisitos y comenzó por el formulario.

Myriam no era empleada, no recibía desprendibles de nómina y nadie le consignaba en su cuenta. Había renunciado a su trabajo a principio de año y se había tomado unos meses para pensar en su nuevo rumbo.

Ella resolvió ese formulario como un juego de triqui, en un par de pestañeos ya estaba guardando e imprimiendo.

El asesor de los Cipagauta se tomó el trabajo de citarlos para pasar toda una tarde llenando los formularios uno a uno. Obvio, ese tiempo costaba y Don Hermes estaba dispuesto a pagar esa ayuda profesional, con tal de que pasaran impolutos los formatos de las visas de turistas.

Don Hermes no quería enredarse, que si la B1, la B2, la C5, la D9... Ese bingo no era para él... Y tampoco lo fue para Myriam, ella ni leyó en qué clase encajaba, ella solo puso sus ojos donde decía turista y nada más.

Alistando evidencias

Mientras los Cipagauta consiguieron, cada uno, certificados de estudios, de trabajo, de contador notariado, certificaciones judiciales y hasta médicas donde hacían constar que ellos estaban más que comprometidos en Macondolandia, y que la amaban tanto que juraban con su sangre que tenían todas las intenciones de regresar del viaje, Myriam hacía cuentas de cuánto cupo le quedaba en su tarjeta...

Los Cipagauta reunieron todo lo que pudieron, además de las certificaciones, del extracto bancario emitido por el banco doce horas antes, como pan recién horneado, donde la cuenta lucía intacta, llevaron escrituras, unas 'palanqueadas' en notaría; Anyi se inscribió en el Sena en una carrera técnica de Moldeado de jarrones y marquetería y llevó el recibo de pago. Don Hermes llevó la carta donde se hacía responsable de todos y con la cuenta 'gorda' de su banco él respondía económicamente por el viaje.

Myriam, la noche anterior, empezó a buscar qué papeles tenía guardados que le pudieran servir de soporte. Encontró un par de diplomas, un certificado de IELTS y un pasaporte viejo que ya se había vencido.

El día del sellado

Los  Cipagauta se quedaron la víspera donde un familiar, que vive cerca a la embajada. Don Hermes muy puntual, a las 4:00 de la mañana se levantó, se alistó y revisó cada uno de los papeles que iba a presentar. Repasó las respuestas a las posibles preguntas que recibiría, ensayó con su esposa y sus hijos, fue el vigésimo experimento antes de afrontar el momento definitivo. Cada paquete de evidencias era tan grueso, que tuvo que usar legajadores para mantener en orden sus soportes.

A las 7:00 de la mañana, ya estaban cruzando la calle 26. Tenían al frente el primer pedazo de suelo americano. Se hicieron junto a una reja, esperando a que abrieran la atención al público.

Una hora después llegó Myriam. Vio como decenas de macondianos hacían una fila encabezada por los Cipagauta. Eran las 8:00 a.m., estaba puntual como se lo propuso, no hizo fila sino que esperó a que empezaran a entrar.

Myriam, con su sexto sentido britanico-euro-americano, recibió su turno de llamado y se dispuso a esperar con su formulario, par de diplomas, pasaporte usado y las ganas de cambiar de rumbo.

Los Cipagauta fueron los primeros en pasar a la ventanilla. Sintieron que iban hacia un patíbulo o donde el mismo Dios los esperaba para juzgarlos.

Cuando se pararon al frente del ventanal, apenas si podían ver quién estaba del otro lado, pues el grosor del vidrio de seguridad eliminaba en gran porción la silueta del verdugo.

Escucharon una voz por un parlante, fue seca y directa, sin saludos ni cortesías. -¿Ustedes viajan por qué motivo?- -Señorita, dijo Don Hermes, nosotros queremos ir a conocer La Florida y a visitar unos parientes-. -¿La Florida?, replicó la voz de la que no se puede asegurar si era señorita o no-, -Sí, es que allá viven nuestros familiares, respondió Don Hermes, sudado y palideciendo-. -No entiendo ¿Quiere ir a conocer La Florida o a visitar unos parientes?-, -No, es que ahí dice en el formulario, que vamos para Fort Laderde, ahí vive la familia que le digo-, -¿Y cuánto tiempo intenta permancer en Estados Unidos?-, -Unas semanitas no más, no nos alcanza para más, señorita-, -Espere un momento, por favor, detrás de la línea amarilla que está en el piso-, dijo la voz por última vez.

-Señor Cipaguto, su visa ha sido negada, aquí tiene las instrucciones a seguir-, -¿Pero señorita, por qué?-, -Por favor retírese a un lado y lea el instructivo-, -Pero ¿señorita? ¿Y no puede mirar los papeles que me piedieron? Mire los certificados, el reporte del contador...-, -No es necesario, por favor retírese para poder continuar con el siguiente turno-.

Al rato, Myriam pasó. escuchó la misma voz seca por aquél parlante y Myriam respondió a la única pregunta que recibió -Voy por viaje de placer, estoy interesada en algunos lugares de Utah- Myriam pasó sus evidencias como todos los borregos macondianos. Esperó y sin fijarse si habían pasado segundos, minutos u horas, ella escuchó, -Su visa ha sido otorgada, por favor diríjase a la ventanilla del correo para coordinar la entrega de su pasaporte-.

Myriam se retiró, prendió su teléfono y empezó a comunicar a todo el mundo por Whatsapp que iba tras la conquista de Utah. Ahora que le quedaba el resto de la mañana libre, seguramente se iba a ir a la peluquería a hacerse las uñas y en la tarde, miraría en qué se ocuparía...

Mientras que los pobres macondianos, en cabeza de los Cipagauta, se retiraban por un costado, hacia la puerta de salida del único pedazo de Estados Unidos en el que estuvieron, con su arrume de evidencias, confirmando de que siguen con una cadena atados a Colombia, sin estrenar pasaporte y pensando en que la visa... Es puro cuento gringo.

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domingo, 15 de julio de 2012

¡El Show del que se estrella!

No, no fue el partido de Messi y sus amigos. No fue la exhibición de Djokovic y Nadal. Fue el original. El verdadero, el inolvidable e inconfundible espectáculo que dirige Don George.

Pensé que no iba a ser terrible. Cuando me enteré que Don George visitaba estas tierras, me dio risa. Simpática la vaina. ¡Quién iba a imaginar que él y su parafernalia iban a terminar justo a donde me encontraba! Algo así como Kinda Fun!

Sé que el show de las estrellas en el pasado tuvo la osadía de ir a Caracas, (pasable), ¡A Londres! (Increíble) y algunos otros sitios que no recuerdo. Pero, igual, el punto es que el show ya fue internacional, ya se bañó en aguas del otro mundo. Así que de alguna manera ya tomó estatus.

Tal vez no debe ser vergonzoso pensar en que si uno aparece entre el público asistente al Show de las Estrellas no hay nada que temer, el orgullo quede intacto y se salve el ego; incluso, quizás hasta genere envidias. 

Eso fue lo que pensé aquél día justo antes de que por aquellos parlantes anunciaran que el Show arrancaba. Sentía nervios de sólo querer asomarme al lugar donde armaron el escenario. Fisgonear un poco para ver gente, reacciones, emociones, actuaciones, todo lo que pudiera darme fuerzas para ser un espectador más, o por el contrario, para quitármelas y poner pies en polvorosa y esconderme lo más lejos posible a donde ni mi sombra se notara, para no sentir ninguna presencia ‘artística’ cerca de mí.

Pueblo fantasma

Por supuesto, El show de Don George fue la única noticia ese día. Fue la única actividad masiva en el pueblo. No hubo calle ni cuadra donde El Show no se mencionara. Así que era imposible evadirlo y no sentir curiosidad por sumarse al río humano y asomarse, aunque fuera para ver de lejitos al único, al de siempre, al autor de tanta algarabía.

La gente estaba extasiada. Una señora dijo: “Es la primera vez que en 17 años viene Don George a nuestro pueblo”. Mientras yo la escuchaba, de labios para adentro yo solo repetía: “OMG, OMG, O-M-G ” .

Era indudable, las mujeres como siempre se enloquecen con la música y en este ‘Show’ inédito no podía haber excepciones. Ellas se encaramaban encima de los hombros de ellos. Alzaban los brazos, gritaban, sudaban, rasgaban sus voces de emoción. ¿Y yo? ¡ufff! Ni un pelo de envidia, no tenía compañía y menos mal me hice de lejitos, casi que escondiéndome en uno de los dummies de una mayonesa para que nadie me untara su emoción. GET ME OUTTA HERE!

Y como era el gran evento, pues hasta refuerzos policiales del resto del departamento llegaron. Más vigilados no podíamos estar. Mientras la Policía patrullaba el pueblo fantasma, los demás estábamos en el escenario haciendo historia para el municipio, gracias a Don George.

Diferencia de estatus 

Y, ahí, en medio de dummies gigantes de cuanto producto de tienda puede existir y que el pueblo, quizás ni la mitad de esas marcas conoce, estaba preguntando por la nómina de artistas. Era una buena cantidad, creía yo que con todos los que se presentaban seguro podían grabar como un mes entero de programas. A propósito ¿cuánto es que dura cada programa? Esta es la hora que no sé. Ojalá el fin de semana no se me olvide encender el televisor y sintonizar el canal uno todo el día, porque ni siquiera sé a qué hora lo pasan. Si no estoy mal, creo que hasta repeticiones del Show pasan a lo largo del día. Pero yo no quiero ver otros pueblos, otras presentaciones ni otros artistas. Yo quiero ver el Show del que hice parte y fui historia. THIS IS INSANE!

No conocía a ninguno de los que se presentó. Bueno había oído mencionar a Giovanni Ayala, que diría fue el que derritió al pueblo, quizás por eso fue que lo dejaron para el horario de éxtasis, cuando ya no había sol y era la ‘magnífica’ iluminación del escenario la que le daba vida al ‘Show’.

Pero ojo al dato. Estaba Fulanito. Sí el internacional Fulanito se presentaba. Eso es estatus. Adiós pena, bye bye ego. Con Fulanito la cosa era a otro precio, tal cual Festival de Canterbury.

El climax

Hasta que llegó lo que yo quería realmente oír: “¡Aaaaaagüita para mi gente bella, agüita, agüita!”... Eso fue un revuelto de emociones incontenible, pero el atrevido de Don George no terminaba de dar el grito de batalla cuando sacaba el otro: “¡Eeeeeentusiasmo!” y la gente con esos inflables de plástico en sus manos que entregaba el patrocinador ovacionaba la celestial arenga de Don George. Ante tanto éxtasis yo solo podía hacer una cosa: ¡HUIR!

Como pude evité la grúa, la tarima y las otras dos cámaras que estaban grabando. Me fui rápido y ligero. Esperé con ansiedad, me camuflé como pude, quería comprobar si mi valor era más fuerte que mi ego. Don George, tu grito de batalla me hizo comprobar que no es así, me pudo más el ego y me hiciste salir hacia el terminal a comprar el primer tiquete de bus que me sacara de ahí. Cada vez que escuchaba la voz de Don George a lo lejos era como si Jenny le estuviera gritando a Forrest: RUUUN FORREST, RUUUUN!

A la media noche terminé en una flota rumbo a la ciudad. No soy capaz de seguirle los pasos a Don George. Soy inútil para cantar los ‘jingles’ de sus patrocinadores. No le doy la cara a la manguera del agüita para la gente y no me entusiasmo, por el contrario, me asusto.

Al final quise un final feliz huyendo en flota, pero quien es de malas no deja de serlo así nada más y por eso tuve que compartir un viajecito de huida de ocho horas con parte del staff de Don George, que tenía reservado medio bus para el regreso. ¡Eeeentusiasmo! ¡OMG!.

PD IMPORTANTE: El dueño del blog me prestó su blog para desahogar mi historia, pero aclaro que no es él y como quiero ser un NN por si algún terrícola me llega a reconocer en la emisión del programa, tampoco voy a decir quién soy yo.

Twitter: @alejodiceque

lunes, 12 de marzo de 2012

Mi lista de útiles


El mundo cambia, la educación cambia, el mercado cambia, los útiles cambian. Hacía rato (años en realidad) que no pasaba por la sección escolar de los almacenes. ¡Cómo ha pasado el tiempo! Sí que han variado las cosas que hoy usan los colegiales. La mayoría son las mismas, pero evolucionadas, otros materiales, quizás más amigables con el ambiente, otras modelos en portada... No siempre iba ser Ana Sofía Henao.
Así que haciendo memoria, quise recordar aquellos útiles que hasta hace algunos años eran tan comunes y hoy son piezas dignas de museo:

El borrador lápiz escobilla.

Sí, aquél útil servía para borrar los errores de mecanografía que usualmente uno cometía en los ejercicios de asa ala asa ala asa alla.... ¡ah me equivoqué! Ese borrador era la tecla DEL manual de todas las máquinas de escribir. Eso sí, manchaba y dejaba el rastro de que por ahí pasó un ‘manasas’ que no dominaba la mecanografía.

Algunos usaban estos lápices para borrar la tinta del bolígrafo. Con mañita lograban quitar el error, pero si no era experto, terminaba agujereando la hoja.

Las reglas holográficas.
 
Aquellas reglas determinaban si los papás de uno eran alcahuetes y adinerados. El que la tenía, era un consentido. Un afortunado que podía tener esa regla de 30 cm cuyo chiste era que tenía dibujos en forma de holograma. Una pelota de circo que giraba al mover la regla, era el ‘matacho’ más común.

Los demás usábamos las reglas de madera que duraban y eran buenísimas para ‘cascarle’ a cualquiera.

Cuaderno 50 hojas.

Antes para las materias de Música, Inglés, Educación Física y similares pedían cuaderno de 50 hojas. Pero había uno especial. Hojas amarillas, rallado y ¡de 52 hojas! Era el viejo cuaderno norma. Extinto ya, por cierto.

Esos cuadernos uno nunca los llenaba  y terminaba usándolos para cualquier otra cosa. Incluso diría que muchos de esos, terminado el año escolar, iban a parar a la tienda o miscelánea o negocio a servir como cuaderno de cuentas de la mamá o la abuela.

Los Magicolor.

Hoy en día siguen ahí campantes, y tal vez reinantes los Magicolor. En la época en la que tenían que compartir morral con los cuadernos de 50 hojas y los lápices escobilla, eran un lujo. Esos colores sí eran los que definían las clases sociales.

Quienes los tenían generalmente eran las niñas lindas y consentidas. Eso sí jamás prestaban uno. ¡Eran órdenes de la casa! Los podían llevar al salón, restregárselos a los demás pero no podían prestarlos. Y si se les perdían, entonces iban llorando con la profesora y hacían revisar todos los morrales, hasta que aparecieran. Y como eran colores Magicolor, por arte de magia... aparecían.

 Cuadernos jean book.

Así como los bluyines antes eran solo azules (-Sí, hay gente que dice bluyín negro, bluyín verde, así no lo crea), los cuadernos jean book eran solo azules y mono-formato. Lo que los hacía especiales era que estaban dirigidos a los grandecitos y además eran argollados (aún lo son), pero el que tuviera un jean book era un duro, un cuaderno de grandes que lo hacía sentir a uno grande. Aunque yo solo veía como los demás se sentían grandes, yo no tuve jean book. Ni siquiera cuando ya fui grandecito.

Cuadernos ferrocarril.

Todavía existen, pero ya no son populares. El colegio que lo pide es como el que quiere alcaparras en el ajiaco. Ahora los ofrecen como los cuadernos más adecuado para que el niño dé sus primeros apuntes en escritura, algo así como una ayuda ideal para el desarrollo sicomotor... (foto de la derecha) ¡Bah! Antes eran para hacer planas y ya. Era más el cuaderno de castigo que el del desarrollo sicomotor.


 
Lápiz de mina roja.

Su función era una sola: Títulos y puntos finales. Bueno, a veces, las comas también. Hoy cambiaron de usuarios. Ya no se ven en los colegios. Ahora si uno quiere ver en uso un lápiz de mina roja debe ir a una carpintería o un taller donde los puede encontrar. Son como los orangutanes, se salvaron de la extinción pero ahora están en un espacio remoto.




Maletín looney toons.

También cambió de grupo objetivo. Ahora está dirigido a los universitarios. Antes eran los maletines de cuero grandes y de doble correa, para llevar en la espalda y no en el hombro, para cargar los ladrillos de libros y cuadernos que había que llevar. Nunca lo usé, pero era popular, sobretodo porque solía ser heredado. Así que en familias extensas, por ahí debe estar todavía. Quizás esté guardando discos de Fruko, Celina y Reutilio, o el viejo, pero todavía servible rebobinador de cintas en forma de Ferrari.


La regla de letras.

Esa cosa intentó ser útil, pero era más tendiente a ser inútil. Uno podía dibujar las letras, aunque al terminar la cartelera, el texto quedaba pareciéndose a un grabado extraterrestre. Igual, siempre estuvo ahí, como si fuera guardada en el botiquín, ante cualquier imprevisto. Los nenes y  las nenas de hoy se reirían de ese artefacto y más cuando no trae ni batería ni cargador.






Forros plásticos.

No sé de dónde venía esa tradición. Pero todos los cuadernos se forraban. Así que los ositos cariñositos,los peluches, los transformers, el 5-0 de Colombia vs Argentina, los fido dido, los Garfields, los  Snoopy, etc, etc, etc... quedaban bajo una capa verde, azul o roja. Y si no estaba forrado, entonces la profesora mandaba una nota en el observador para que el acudiente la firmara por no estar forrado el cuaderno.

Hoy como los cuadernos ya ni siquiera son del tamaño regular, creo que eso de los forros quedó sepultado, hasta que alguien se invente los forros al nuevo tamaño de los cuadernos.

¿Y las temperas y las acuarelas? ¿y los tajalápiz o sacapuntas? ¿Y los plumones? ¿El pega stic? ¿El liquid paper? ¿las tijeras punta roma? ¿el borrador de nata? Bueno, eso no ha evolucionado. Lo siguen usando. Tal vez la presentación cambió, hay más marcas, pero siguen vigentes.

Hoy los pequeños impúberes ni siquiera cargan textos escolares. Ya la mayoría de colegios los suministra. Es más, algunos tienen espacio para el Ipad  en su morral. La lista de útiles ha cambiado, pero no por cuestión del pasar de los años, también del mercadeo. (Esta nota de El Espectador habla del tema)

Entre tanto,  ahí en un cajón bodeguero de mi escritorio siguen guardados unos retazos de útiles que sobrevivieron a mi vida escolar. Uno que otro color, una regla, una cartuchera... Cosas que se iban a la basura, y que ahora serán parte de un museo dentro de ese mismo cajón de escritorio.

Twitter: @alejodiceque

miércoles, 29 de febrero de 2012

Destrozando a Arjona

Ha vendido millones de discos, ha recibido unos cuantos premios -incluidos Grammy- y es ampliamente conocido en el mundo hispano; todo un suceso en la escena musical. Es Ricardo Arjona. Quizás un atrevido, alguien que revela en público sus pensamientos, alguien que dice lo que muchos no dirían, alguien que hace vindicar a los albañiles, camioneros, mecánicos, latoneros con sus composiciones (o descomposiciones, para un vasto público)

Arjona tiene detractores a chorros. A muchas les llega (ojo, frase muy estilo Arjona) pero a unos cuantos miles demás, incluyéndome, no.

Sin recurrir a la poesía, ni intentar clasificar sus letras dentro de algún género literario, elegí algunas de sus canciones para ver por qué genera tanto rechazo, sobre todo en los hombres y qué es lo que hace que a las mujeres, desde jovencitas, les atraiga.

Y ¡Oh sorpresa! ¡Oh por Dios! Oh my Lord! Oh my God! Oh my gosh!... Las frasecitas que Arjona convirtió en canciones son como para abrir los ojos... pero tapándose los oídos. Seguro que si estas canciones aparecen a nombre de la Tigresa del Oriente, de los Rayos de Sinaloa, la banda Llano adentro... uno las calificaría como ‘típicas’, algo así como ‘qué más se podía esperar’... Pero son de Ri-car-do Ar-jo-na (‘típico... qué más se podía esperar’ –decimos los hombres) el romántico aquél que se atreven a elevar a poeta.

Dentro del cancionero de Arjona, encontramos este coctel hormonal fruto de su particular inspiración:
De la canción ‘7 metros’, estas frasecitas:

“Derrapé por tu ombligo,
fui a parar hasta el fondo,
y salí con la ayuda de un frágil vello,
mientras buscaba una manera de burlar tu cinturón
con pura imaginación.”

¡Plop!... Me atrevo a insinuar que estaba viendo el canal Venus, cuando escribió eso.

Un pedazo de la canción ‘Aborto’, donde además, mostraba las ganas de andar en pijamada entre mujeres:


“En el proceso mensual, más tardío de su historia
fue a una amiga del colegio a la que le compartió su memoria;
le contó que dos meses atrás con aquel muchacho fugaz
hicieron tremendo pastel en aquel viejo hotel”

Tremendo el pastel que Arjona escupió en esta canción... “En el proceso mensual más tardío de su historia”... Cantándole a un retraso, y desde luego, genera otro retraso, de carácter espacio-temporal, en aquél que como yo se pone a pararle bolas a lo que dice.

Ahora veamos un aparte de ‘Las suegras’


“Y tú venderás al mejor precio tu virtud,
enterrarás el amor en ataúd,
y a tu conciencia no le quedará salud.
Y tú, serás de ese hombre un artefacto muy usual,
el prototipo de un objeto muy sensual
para hacerle el amor por las noches muy puntual.”

La canción podría perfectamente llamarse Apocalipsis o Armagedón, finalmente uno termina temblando al ver ese mensaje.


Fijaciones y otras cositas

Hombre que no tenga fijaciones por las zonas erógenas de las mujeres, no es hombre, punto. Es la naturaleza y parte del instinto animal que cargamos. Con este tema se han escrito miles de textos, incluso algunos ya de carácter universal. Tenemos la literatura oriental que nos habla del mantra, del yoni y el linga, el kamasutra, e incluso hasta el erótico Cantar de los Cantares, de la mismísima Biblia. Y ahora, el ‘poeta’ guatemalteco, es quien expresa su fijación por las zonas erógenas femeninas de una manera muy singular.

Extracto de la letra de ‘Mi primera vez’:

“Despacio voy por tu cintura
Despacio y me detiene una duda
Si es que realmente merezco
robarme a la niña
y regalarte a la mujer
e inscribirme en tu ayer”

Al leer “inscribirme en tu ayer” es como imaginarse una lápida de mármol donde yacen estas palabras. Q.E.P.D.

Más adelante les mostraré la canción más auténtica, más atrevida, quizás la más horrible, pero la más ‘zafada’ de todas sus composiciones. Es la composición que lo descompone a uno...

Veamos ahora un aparte de la canción ‘Historia de taxi’:

“Me dijo "dobla en la esquina, iremos hasta mi casa.
Después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa."
Para que describir lo que hicimos en la alfombra.
Si basta con resumir que le bese hasta la sombra,
y un poco más...”

“Y un poco más”... esto en palabras de un labriego, de un albañil, de un conductor sería un insulto al insulto. Nadie duraría que sólo un viejo verde y asqueroso soltaría de su jeta una frase así. Pero no, el que lo hizo fue Arjona... ¡Plop!

Y a propósito de albañil, qué tal esta perla, de la canción ‘Embarazada’:


“Me gusta ver tu abdomen de perfil
que viene a recordarme
que de una nueva vida seré yo el albañil...”

Con el palustre por delante, una camisa llena de manchas de pintura y un bigote con rastros de cemento, usando un palillo –mondadientes- para limpiarse la jeta, es como imagino el video de esta canción.

Letras sicodélicas

El resto de la humanidad necesitaría de un yagé bien cargado o un ‘porro’ vencido y mal preparado capaz de hacerlo salir de este mundo y entrar en la dimensión inspiradora que logró Arjona.

Hay que ver la capacidad que tiene el compositor de escribirle a cuanta cosa se le atraviesa en el camino, o en la cabeza –cuando no está pensando las cérvix-.


Y sin abandonar el viaje del yagé de inspiración, aquí tenemos otra muestra, esta es parte de la canción ‘Casa de locos’:


“Tu perro no me deja en paz ni un rato
en plena reunión familiar le hace el amor a mi zapato
Y los arañazos en mi espalda
son por culpa de tu maldito gato”

“Tu perro le hace el amor a mi zapato”... Yo comienzo a sentir lástima. A Arjona le pasan todos los chascos. Lo destruyen, lo deprimen... La ley de Murphy le cayó sólo a él, pero con todo el peso de la ley... ¡Pobre!

Y si falla la inspiración, supongo que lo que uno hace es encender el televisor, un ejemplo de ‘Frente al televisor’:

“sal tomando Coca Cola, mascando un chicle
o moviendo el trasero en un anuncio de jeans
montada en un caballo de los de Marlboro
o echándote esa pomada que te abre los poros
y cura el acné, pero sal por favor
que hace ya tanto tiempo que no se te ve.”

Y para confirmar su falta de inspiración, veamos la canción ‘Receta’:

“Deme un Tylenol pa'l mal de cuerpo y un Diasepán para olvidar
un galón de suero está perfecto y un Lexotán para volar.
Deme un Valium mil pa'estar bien muerto y que no me dé por recordar
un Tagamet para lo incierto y un Prozac pa' exorcisar.
Ese fantasma tuyo que es una hepatitis C, que no lo cura ni un trasplante
deme un Dormicum para privarme y un Vivarín pa' despertar.”

Esta oda al laboratorio, sin duda no tuvo como fuente de inspiración a ‘El yerberito’. ¡Menos mal! ¡No queremos que destruya nada más!

Y la siguiente canción se podría clasificar como archivo X. De origen paranormal, porque no hay explicación humana que aclare qué quiso decir en ‘Quesos, cosas, casas’


“El que invento la propiedad privada no era más que un vendedor
y al mono que soñaba, lo convirtió en consumidor
de quesos cosas casas
de peros paras porqués
de oro y bisutería
de ropa y lavandería
de mierda y peptobismol”

Sin ser sicólogo, sí se nota que Arjona ya estaba tocando fondo. Es más, el hombre tiene una canción que tituló ‘Tocando fondo’:

“este es el himno nacional
y por bandera tengo tu tanga café
confieso que la paso mal
y no sé cómo puedo mantenerme en pie”

¡Qué mejor remate que este! “Por bandera tengo tu tanga café”... Y no solo debe ser su bandera, además debe ser su escudo y tesoro más preciado. Quizás él toma esa tanga con sus manos, la acerca a su cara, la huele, suspira y saca todas estas letras de otra dimensión (o de caca, dirán algunos en una más acertada definición)

Tampón literario

Y como dije al inicio, aquí está la letra completa de una canción que habrá que preguntarle (si somos así de masoquistas) de dónde fue que la sacó. En qué estaba pensado (Es obvio en qué estaba pensando) pero que hasta la fecha es la dedicatoria más original que he visto.

Cuando me encontré esta canción, no creí que la menstruación fuera musa de inspiración; no pensé que un hombre pensara en la menstruación; no logro comprender la dimensión a la que hay que llegar para escribirle unas letras a la menstruación y que, sobretodo, pretenden ser poema y quieren llegar al corazón.

Busquen tampones, toallas, esponjas, trapeadores, algodones y todo lo que sea capaz de absorber estos chorros de sangre, que sirvieron para que Arjona creara ‘De vez en mes’:


De vez en mes

De vez en mes te haces artista,
Dejando un cuadro impresionista,
Debajo del edredón.

De vez en mes con tu acuarela,
Pintas jirones de ciruelas,
Que van a dar hasta el colchón.

De vez en mes un detergente,
Se roba el arte intermitente
De tu vientre y su creación.

Si es natural cuando eres dama,
Que pintes rosas en la cama,
Una vez de vez en mes.

De vez en mes,
Una cigüeña se suicida,
Y ahí estás tú tan deprimida,
Buscándole una explicación.

De vez en mes,
El cielo te roba el milagro,
El tiempo te hace un calendario,
De una vez, de vez en mes.

De vez en mes,
Tú me propones huelga de hambre,
Yo algo de imaginación.

De vez en mes la luna nueva,
Viene a quitar lo que renueva,
Y a colocar otra ilusión.

De vez en mes soy invisible,
Para intentar en lo posible,
No promover tu mal humor.

De vez en mes no hay quien te aguante,
Y es un pecado estar distante,
Y otro peor quedarme ahí.

Y aunque hay receso obligatorio,
Y el cielo se hace un purgatorio,
Te amo más, de vez en mes.

De vez en mes,
Una cigüeña se suicida,
Y ahí estás tú tan deprimida,
Buscándole una explicación.

De vez en mes,
El cielo te roba el milagro,
El tiempo te hace un calendario,
De una vez, de vez en mes.

De vez en mes,
Tú me propones huelga de hambre,
Yo algo de imaginación.

De vez en mes,
Tu vientre ensaya para cuna,
Tu humor depende de la luna,
Y yo te quiero un poco más.

De vez en mes,
A ti te da por tomar siestas,
A tus hormonas por las fiestas,
Y el culpable siempre yo.

De vez en mes,
No hay más reloj que el de tu cuerpo,
No hay más luz que la que das,
De vez en mes.


Twitter: @alejodiceque